Bajo la protección de la Santa Madre de Dios, de Loreto

Caminar invocando a Dios, caminar por Dios, caminar para Dios. Eso es Peregrinar. Peregrinar a un lugar Santo. La espiritualidad franciscana lleva más de 500 años en esa maravilla bendecida por el Altísimo que es el Santuario de Nuestra Señora de Loreto, en Espartinas. San Francisco veía en la naturaleza, y en todo, a Dios. Dios no solo está en mi, sino que "yo estoy en Dios", decía. La espiritualidad franciscana es de una impresionante densidad de energía que conmueve y fortalece. Porque nos coloca en el Plan de Dios. De lleno. Formamos parte de Dios. Eso comunica un poder, una convicción, una firmeza de Fe para el vivir cotidiano. La espiritualidad franciscana está presente y activa en la Hermandad del Museo, con el cordón de San Francisco que conforma el óvalo con la Cruz de Jerusalén. Una Cruz a su vez formada por la unión por sus bases de cuatro Cruces de Tau. Quien lleve una Cruz de Tau estará siempre protegido por Dios, se lee en la Biblia, en Ezequiel (9, 3-6) y en el Apocalipsis (7, 2-4). La Cruz de Tau fue tomada como símbolo personal por santos como San Antonio, o San Francisco de Asís. Y con esas Cruces de Tau al cuello, compradas por la Hermandad, el Grupo Joven del Museo peregrinamos este sábado 1 de Abril al Santuario de Nuestra Señora de Loreto. Una mañana llena de Espíritu y de bondad. Hubo una Misa especial de peregrinos del Museo, oficiada por Fray Joaquín Serna, Rector de Loreto; conocimos los tesoros que contiene ese Santuario, que también es Convento; almorzamos en sus centenarios salones, y dimos gracias a Dios por tanto bien recibido. Gracias a Dios, a los santos franciscanos, y a María Santísima de Loreto, adorada en ese enclave del Aljarafe desde hace tantos siglos, y que toma su nombre de la ciudad italiana, Loreto, donde se erige la Basílica de la Santa Casa y que contiene las paredes y suelo de la que fuera casa de la Virgen María en Narazet. Paredes y suelo que fue llevado por los Templarios para preservar esas santas piedras tras caer Tierra Santa en manos musulmanas. Loreto, en Italia, supone la Casa de María. Y aquí en el Aljarafe sevillano tenemos su sagrada imagen. Milagrosa imagen. Hasta allí fuimos andando en un corto pero sacro trecho del camino jóvenes cofrades del Museo, con la Tau colgando del cuello, con nuestras camisetas y mochilas de la Hermandad, con nuestras vidas caminantes con la Oración de San Francisco de Asís.

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