Curso formativo Bienaventuranzas

En primer lugar dar las gracias a todos los presentes por vuestra asistencia, y sed bien venidos a nuestra Hermandad, donde os acogemos con todo cariño. Me gustaría tener un recuerdo para todos aquellos que, por diversos motivos ajenos a su voluntad, no han podido venir; especialmente a nuestros Hermanos  enfermos e impedidos y los que ya no están con nosotros (E. Vilches).

Inauguramos esta noche otoñal  el Curso de Formación 2014-15  Collación Museo-San Vicente sobre las Bienaventuranzas, organizado por las Hermandades de Humeros, Mercedes P. Real, Museo, Penas, Siete Palabras, Veracruz, Santo Entierro, Silencio, Amparo Magdalena. 

Curso Formativo que continua el del año pasado (María Icono Fe)  que tan bien resulto y de tan grato recuerdo. Desde aquí quiero dar las Gracias a todos los organizadores (Paco Muriel). Este Curso se llevará a cabo con una periodicidad mensual (fin Junio) con una Bienaventuranza en cada Hermandad de las citadas anteriormente.

Un Ciclo Formativo este el de las Bienaventuranzas, de  indudable interés y actualidad, para nuestra Sociedad y nuestras Hermandades, pues toca lo esencial, lo más profundo del Ser Xtiano. Las : Bienaventuranzas no  son una filosofía ni una moral, sino una actitud vital, un programa de Vida que nos lleve a adoptar en nuestras Hermandades las  Actitudes que  Xto encarno:  Pobreza, Mansedumbre, Misericordia, Limpieza de Corazón, Hambre y Sed de Justicia, sientendonos  Dichosos cuando Lloremos y cuando seamos Perseguidos y Calumniando  por su causa. 

Para ello tenemos hoy la presencia de D. Antonio María Calero de los Ríos, sacerdote Salesiano, nacido en Sevilla y ordenado en Madrid; de sobra conocido en Sevilla y en nuestras Hermandades. 

Empecé a preguntar a conocidos por él, que me diesen datos, y me llamo la atención que todos coincidían en una cosa: un  gran sacerdote. Pero lo que más me impacto fue ayer cuando lo llame por teléfono y le pregunte como quería que lo presentara, y me dijo que “como un Impresentable”. 

Mantuvimos una charla breve, informal… y me di cuenta de que estaba ante alguien especial, fuera de lo común: transmitía paz, serenidad, alegría, ilusión y una manifiesta actitud de Servicio y Humildad.  Al colgar me dije: “estamos ante un hombre de Dios”. Doy gracias a Dios por tener en nuestra Iglesia y Hermandades a Sacerdotes con este carisma.

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